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Mostrando entradas de diciembre, 2015

Conciencia y aborto (V). El segundo testigo: la razón.

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El segundo "testigo" que nos ayuda a distinguir lo bueno de lo malo es la razón La falsa razón de los sofistas busca cualquier punto de apoyo, cualquier idea, para construir un argumento y justificar lo que quiere. De paso, arroja todo tipo de sospechas para negar la contemplación de lo evidente y dificultar el trabajo de la razón verdadera.

 La verdadera razón, por el contrario, mira siempre directamente a la realidad de las cosas; contempla lo que son, y luego trata de comprenderlas para conocerlas mejor.

 Analizar lo que es el aborto es muy fácil para cualquiera que sea capaz de usar su razón sin obstáculos: ya todos sabemos -porque la ciencia nos lo ha mostrado- que empezamos nuestra vida cuando el espermatozoide fecundó al óvulo para formar el cigoto, es decir, desde la concepción. Y cada uno de nosotros sabe que si alguien hubiera acabado con ese embrión, hoy no estaría aquí. Es muy sencillo. Se pueden decir muchas cosas más para ayudar a personas confundidas, pero p…

¿Es ético contemporizar con el aborto?

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El problema ético surge por el programa del partido Vox para las elecciones de Diciembre de 2015. Presuponiendo las mejores intenciones -no tiene por qué ser de otra manera-, este partido se propone llegar a acabar con el aborto, según su lema: "aborto cero". Pero, quizá porque no ven otra cosa factible a corto-medio plazo, se proponen primero volver a la ley española anterior a la vigente ley Aído-Rajoy.


 La duda surge inmediatamente: ¿es esto éticamente asumible?

 Para defender esa postura, podría alegarse que prohibir el aborto totalmente, tal como están las cosas en la actualidad, generaría una serie de problemas tan graves, que se formaría una corriente contraria y finalmente no se podría sostener, y podría resultar contraproducente.  Imaginamos a las mujeres yéndose a abortar a Francia o Inglaterra, y los partidos denunciando la discriminación de quienes no puedan pagárselo, etc.

 Sin embargo, ¿tenemos derecho a aceptar la muerte de un solo inocente, a mantener su in…

Conciencia y aborto (IV): el primer testigo (b): confesión, justificación, reparación

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Liderados por el arrepentimiento y el dolor del mal cometido, que los creyentes identificamos como "pecado", otros tres movimientos psicológicos nos ayudan a salir de la trampa cuando hacemos algo mal: son el deseo de confesión, de justificación y de reparación.

El deseo de confesión nos mueve a contar lo malo que hemos hecho a otra persona, a alguien de confianza. Es evidente que nos sirve para buscar ayuda en alguien que nos ama. ¿Sucede esto con las personas que se arrepienten de un aborto? Afortunadamente, sí. Gracias a eso, acuden a programas de sanación integral para personas con este tipo de sufrimiento post-aborto.

Sin embargo, a veces el arrepentimiento es aún muy incipiente, y las personas a las que acuden para compartir un dolor tan íntimo reaccionan de forma inadecuada, como si fuera de tontos el sentirse mal por un aborto provocado. En ocasiones piensan y exteriorizan respuestas como: "bueno, cometiste un error, lo arreglaste (abortando) y ya está, olvídal…

Conciencia y aborto (III): el primer testigo: (a) conciencia íntima y arrepentimiento

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Todos tenemos conciencia. Si fuésemos capaces de escucharla sin interrupciones, distracciones ni ruidos, sería infalible para indicarnos dónde está el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar. La conciencia nos produce un rechazo directo, visceral, emocional, ante el mal contemplado.

  Pero la conciencia íntima, que tiene esta forma de actuar tan "primaria", tan pura e ingobernable, necesita ser estimulada directamente. Necesita la proximidad del hecho, el conocimiento o contemplación directa. No soporta que el vecino de al lado, al que conoce, esté muriendo de hambre, e inmediatamente nos movería a llevarle un bocadillo, pero se inmuta menos por una muchedumbre muriendo de hambre en un país lejano, a los que no ha visto las caras. Por eso los anuncios que tratan de estimular la conciencia para suscitar nuestra ayuda nos muestran imágenes que nos hagan ver sensiblemente lo que ocurre, que nos hagan "tomar conciencia".

 Si queremos saber qué dice este te…

Conciencia y aborto (II): el conocimiento del bien y del mal.

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Decíamos que existe una realidad moral objetiva que nosotros no inventamos ni acordamos, sino que encontramos, investigamos, descubrimos y reconocemos. Esta es la realidad observable, y es así sea uno cristiano, budista o ateo. Aunque uno piense que matar no está mal, que la moral es un mero invento humano, hará mal si mata, y esta es una realidad tan clara como que se caerá si avanza sobre un precipicio, crea o no en la ley de la gravedad.

 Es más, al contemplar esa ley moral objetiva, lo que estamos contemplando, aun sin saberlo, aun sin creer en Dios o sin creer en un Dios legislador y justo, no es más que esa ley eterna que el Creador, Dios, ha insertado en la propia naturaleza humana. No hace falta creer en Dios para contemplar la existencia de la ley moral, pero sería absurdo e injusto hablar de ella y ocultar su origen divino.

 Ahora bien: ¿es posible para el hombre conocer esa ley moral? ¿es posible para él conocer lo que está bien y lo que está mal? Es evidente que tiene di…

Conciencia y aborto (I): la realidad moral

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¿Es aceptable el aborto? ¿Es moralmente justificable?

 Para saber eso, primero necesitamos reconocer que existe una realidad moral. Necesitamos observar que la moral es algo más que un acuerdo, algo más que un invento humano. Hemos de concluir que lo que está mal moralmente, lo está en todo tiempo y en todo lugar, aunque la costumbre de determinada época o pueblo sea practicarlo.

 El gran drama del hombre moderno es precisamente desconfiar de su propia capacidad de contemplación directa de la realidad. Desconfiar, incluso, de que haya una realidad espiritual que contemplar, lo mismo que sí reconoce que hay una realidad física objetiva.

Hay cuestiones que no sólo no necesitan demostración, sino que sería absurdo intentar demostrarlas lógicamente. Sólo podemos contemplarlas, porque existen. Las observamos, son evidentes. Es evidente que existimos, es algo que conocemos directamente, inmediatamente. Tratar de argumentarlo lógicamente, como hizo Descartes con su "pienso, luego exist…

Algunos ginecólogos (y otros médicos) inducen cruelmente a abortar. (II) - La conciencia reprimida.

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Desde hace años vengo observando esta práctica (que ya denuncié en un post anterior
http://eticamed.blogspot.com.es/2011/04/algunos-tocologos-inducen-cruelmente.html), y preguntándome por qué se da. Lo he hablado con médicos provida que veían lo mismo que yo: una insistencia en proponer el aborto por cualquier motivo, a veces por causas increíblemente absurdas y livianas. La literatura médica está llena de abortos en estos casos. Por ejemplo, en un análisis sobre mujeres que recibieron la vacuna de la varicela estando embarazadas, se comunica que no pocas de ellas decidieron abortar. Sin embargo, no hay ni un solo caso de problemas en niños nacidos de mujeres embarazadas vacunadas de varicela durante el embarazo. ¿Es que lo decidieron ellas solas, por ignorancia? Evidentemente no, y la experiencia lo corrobora: es el médico el que las induce a abortar, a veces incluso con presiones, planteando el aborto como "lo que hay que hacer en estos casos". No hablamos de algo raro, s…